jueves, enero 10, 2008

Entrevista a Rebecca Cann















Rebecca Cann - gracias a la mujer, la inteligencia evoluciona -

Ima Sanchís

Rebecca Cann fue una de las primeras científicas en estudiar la evolución humana a partir de la información proporcionada por el ADN, más concretamente por los genes mitocondriales. En 1987, el equipo de científicos dirigidos por Cann, todos ellos de la Universidad de Berkeley, publicó un informe en la prestigiosa revista Nature en que aseguraban que los humanos anatómicamente modernos tienen un origen reciente. Su trabajo de investigación se basaba en las diferencias de ADN observadas en más de cien mujeres pertenecientes a diversos grupos de población, sobre todo asiáticos, aborígenes australianos, caucásicos y africanos.

El informe de 1987 sacudió las bases de la paleontología, y generó encendidos debates a favor y en contra de la teoría de Rebecca Cann. En la actualidad, la bióloga molecular sigue desarrollando su teoría y buscando nuevas pruebas que la confirmen con la ayuda de las nuevas tecnologías.

«Decidí estudiar Antropología porque quería saber cómo heredaban los humanos sus ideas y cómo interactuaban. Pero me di cuenta de que para entenderlo necesitaba la biología, ¿había genes para el comportamiento humano?». Pregunta imposible de responder sólo desde una disciplina, así que después de estudiar Antropología decidió estudiar Biología. Veinticinco años más tarde da conferencias por todo el mundo, explicando que existen unos genes mitocondriales generadores de energía química, energía vital, que sólo se transmiten por vía femenina. Cuando una mujer tiene un hijo varón su linaje se extingue.

El campo de posibilidades que se abre para explicar de otra manera la evolución humana a partir del descubrimiento de esos genes exclusivos de la mujer, descubrimiento de Rebecca Cann, ha tenido a muchos científicos intentando demostrar que los hombres también los transmiten. Pero no. En las conferencias internacionales muchos científicos, los que permiten que esa carencia de genes les afecte, deben morderse la lengua ante las exposiciones de Rebecca. En una ocasión, un ilustre investigador del que no diré el nombre porque la señora Cann me pidió que no lo hiciera (elegante, sí), se le acercó y le dijo: «Mira, querida, no debes discutir con los científicos; eso no es femenino».

— Presénteme a mi antepasada.
— Se llama Eva Mitocondrial, era una mujer negra africana que vivió hace 180.000 años.
— ¿Y tengo algo que ver con ella?
— Unos treinta y siete genes mitocondriales.
— ¿Qué es eso?
— Todas las células que hay en el cuerpo contienen células internas generadoras de una especie de energía química, el ATP, la moneda de cambio que utiliza el cuerpo para que funcione su metabolismo. Las mitocondrias son siempre herencia materna.
— Si somos las generadoras de la energía, ¿por qué nos han tenido tan dominadas?
— Ja, ja, ja... Mi sentimiento es de poder y de capacidad. Es una herencia que mi madre me transmitió, y también la suya.
— ¿La mía?
— Sí, la suya. Lo que pasa es que hasta ahora no lo sabíamos. Además, la fuerza de la mujer es tal que también transmite esa energía vital a sus hijos varones, pero ellos no pueden transmitirla a su vez.
— ¿Y por qué la tenemos sólo las mujeres?
— Al reproducirse, las mujeres tienen en el óvulo muchas mitocondrias. El esperma masculino tiene algunas y las utiliza para poder nadar hasta llegar al óvulo. Una vez ha llegado, sus mitocondrias se destruyen y por tanto no se transmiten al bebé.
— ¿Y a qué conclusiones existenciales le ha llevado este descubrimiento?
— Entre otras cosas quiero estudiar esos genes para explorar la evolución humana y salir de todos esos sesgos que hasta ahora la han ocupado, como por ejemplo que la complejidad cerebral deviene de factores como la organización de los grupos de caza. Pocas de esas cosas son ciertas.
— Les encanta ser los reyes de la evolución.

— Yo me pregunto si no habría una manera de reconstruir la evolución humana desde una perspectiva diferente.
— Déme, déme perspectivas...
— Cuando analizamos a los humanos anatómicamente modernos, nos damos cuenta de que las diferencias que hay entre nosotros en cuanto a color de piel, ojos, pelo... son muy recientes.
— Mamá Eva era negra y energética. ¿Cómo era papá Adán?
— La perspectiva genética que emerge en la actualidad nos permite comprender que no todos nuestros antepasados han realizado grandes contribuciones genéticas y ése es el caso de papá Adán.
— Entiendo.
— A mí eso me ayuda a comprender que, hagamos lo que hagamos los humanos, somos una especie muy frágil y nos extinguiremos.
— ¡Vaya!
— Es un concepto biológico: si usted no tiene hijas es como si no hubiera existido biológicamente.
— ¿Me lo explica?
— Hace ciento ochenta mil años había otras mujeres aparte de Eva Mitocondrial; se calcula un total de población en toda África de diez mil personas. Pero de todas las mujeres sólo hay una cuyos descendientes hayan llegado hasta hoy. El linaje de todas las otras se interrumpió en algún momento porque no tuvieron descendencia femenina, por eso digo que tendemos a la extinción.
— Pero sólo biológica...
— Sí, porque la extinción humana dependerá de hasta qué punto evolucione la tecnología. Puede que de aquí a un tiempo los hombres puedan reproducirse con otros hombres y las mujeres con otras mujeres. Todo eso llevará a pensar de forma muy diferente y a hacernos cambiar conceptualmente.
— ¿Cómo ha sentado su descubrimiento entre sus colegas masculinos?
— ¡Casi me queman…! Es broma. Pero durante mucho tiempo han estado convencidos de que eran posibles situaciones en las que el esperma transmitiera mitocondrias. Lo buscaron una y otra vez sin resultados.
— El hecho de que ellos no se encontraran mitocondrias viajeras en su esperma ¿le ha causado a usted muchos problemas?
— Me he pasado diez años defendiendo mis teorías en reuniones científicas. En una ocasión se me acercó uno de los representantes del coloquio, un ilustre investigador, y de una forma muy paternalista me dijo: “Mira, querida, no debes discutir con los científicos; eso no es femenino”.

— Entonces volvamos a Eva y las consecuencias de ese descubrimiento…
— La investigación genética nos permite reconstruir el comportamiento de las mujeres. Respecto a la supervivencia y la reproducción se considera a la pareja a través de lo que llamamos la selección sexual, y se esta demostrando que las mujeres somos mucho más selectivas que los hombres.
— ¿Elegimos nosotras?
— Sí, invertimos una gran cantidad de energía en seleccionar nuestra pareja. Los hombres tienen una vida reproductiva más larga y pueden tener más hijos. Sin embargo, las mujeres son las que manejan la formación de la descendencia y los criterios de selección.
— ¿Y qué tal elegimos?
— Las mujeres y las hembras en muchas otras especies, han evolucinado de tal manera que son capaces de elegir a los mejores machos, lo que a su vez les permite tener menos hijos. Además, esto ha llevado a las mujeres a desarrollar unos comportamientos a través de los cuales engañan a los hombres.
— ¡¿Ah sí?!
— Sí. Las mujeres han aprendido a mentir. Y esto nos lleva a hablar de la evolución del engaño y de toda una serie de mecanismos que contrarrestan los engaños. En esta carrera evolutiva se fue desarrollando la inteligencia, no en la caza de grandes mamíferos como se ha defendido hasta ahora. Son las mujeres las que han conseguido que el comportamiento inteligente evolucione.
— Desarrólleme ese punto.
— Los genes tienen que seguir una serie de pautas en su desarrollo, y parece ser que las mujeres inteligentes eligen parejas inteligentes, pero eso es sólo una tendencia.


Ima Sanchís, “El don de arder. Mujeres que están cambiando el mundo”.

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domingo, abril 15, 2007

Género y generación en la transmición de la memoria

María Elena Acuña (Fac. de antropología, U de Chile)


En el caso de la segunda generación, la de los/as niños/as y jóvenes hay un doble problema, por un lado se marginaliza su experiencia y por otro, el tema de la transmisión de la memoria, entendiendo que hay una generación que posee el sentido del pasado y que lo transmite y que la otra lo recibe en un proceso más o menos simple, con más o menos dificultades. Ambos problemas tienden a la marginación de sus experiencias. Memoria e identidad son dos fenómenos que se entrelazan debido a la necesidad de estructurar una identidad que funcionara para el retorno, lo que en el caso de los/as jóvenes tensa la construcción de su propia identidad.

Memoria e identidad se encuentran entrelazadas de modo que el conjunto de significados de toda identidad individual y grupal que da un sentido de pertenencia a través del tiempo y el espacio está basada en el recuerdo y a su vez lo que es recordado está definido por la identidad asumida. Memoria e identidad no son cosas fijas sino representaciones o construcciones de la realidad, fenómenos subjetivos antes que objetivos (Gillis 1994), y para quienes salieron de Chile siendo niños/as o que nacieron en otros países, la resignificación del pasado es imprescindible para enfrentar el proceso de negociación entre las dos sociedades (la de origen, la de acogida).

Asimismo, para enfrentar la inversión de estos polos respecto de sus padres/madres ya que en el caso de la segunda generación la sociedad de acogida pasa a ser su sociedad de origen y Chile, su sociedad de acogida. Existe una tensión en el hecho de reconocerse pero no sentirse chileno/a, que determina una identidad escindida que se empalma con el proceso de memoria dividida.

Para los niños/as del exilio la transmisión de información sobre el país, sobre Chile constituye un lugar de memoria que opera en la dinámica de la construcción de un mito sobre Chile; mito que se expresa de diversas maneras y que se sintetiza en la nostalgia de sus padres y madres evocada a través de la Cordillera, la familia, el paisaje y la calidad de las relaciones sociales y humanas.

Elementos a la vez que reales se constituyen en representaciones, que están en la base de los lugares de memoria. Chile, es un lugar de memoria en sí, que en un primer momento fue funcional, es decir , tenía como objetivo recalcar que el Chile normal había sido roto, quebrado por el golpe militar, creando conciencia sobre la situación que se vivía y por qué se vivía fuera de los márgenes determinados por la cordillera (Acuña 2001).

El retorno o los viajes temporales a Chile entregan la posibilidad de contrastar la información con la "realidad", y se produce una ruptura entre la el relato recibido y lo observado. El quiebre es vivido como una pérdida debido a la constatación de que lo relatado es si no irreal, al menos abstracto.

Así, el retorno es de alguna manera el inicio de la experiencia del exilio de manera individual para las personas que salieron del país siendo niños/as,

ya que con anterioridad el exilio es una experiencia que como acontecimiento está más significada a través de la experiencia de los padres/madres.

Se trata, como lo ha señalado Poggio (1999) de vivir el exilio de los padres. La generación más joven siente que Chile es un país ajeno, "constatando de paso que ni las empanadas eran tan ricas, ni los tomates tan grandes, ni la gente tan amable ni hospitalaria como surgían del relato de los padres" (Castillo & Piper 1996 : 307).

Para la generación de los hijos/as, los que nacieron o se criaron fuera, el exilio se inicia en el momento del retorno de sus padres/madres con ellos/as. Se constituye en un aquí- ahora en el instante de la llegada a un país donde no tienen historia ni recuerdos, atrás queda el país de la infancia y la posibilidad de recuperarlo es mucho más difusa pues no es parte del proyecto de vida de los padres/madres que se los trajeron.

Considerando la edad de esos niños/as y adolescente/as no es difícil constatar que será más difícil su proceso de construcción de identidad con estas memorias escindidas entre un allá (el país donde se criaron, su patria) que no parece factible recuperar hasta la adultez y un acá (el país de sus padres) que no da cabida a sus ambigüedades.

La marginación de las experiencias de exilio de los/as jóvenes entrelaza el tema de la memoria con la identidad. Al no haber un reconocimiento social de su experiencia y, debido a la edad, tampoco hay testimonios escritos de este hecho (no hay cuentos, novelas, ni poesía sobre exilio escritos por la segunda generación en Chile), que constituye huellas materiales capaces de dar cuenta de que el fenómeno si existe . Cuando más se lo ha consignado como un problema psicológico, como trauma o desadaptación; lo que ocasiona una dificultad para construir referentes identitarios colectivos.


Todo el articulo de Rebolledo:
http://www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/19/rebolledo.html

Todo el articulo de Acuña:
http://www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/19/macuna.html

"La Memoria de las Mujeres: un Conocimiento Excluido de la Historia": http://www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/19/

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jueves, marzo 22, 2007

Teoría del cuerpo

En las Ciencias Sociales el cuerpo está de moda. Estamos implicados en esta moda, vivimos en una sociedad donde se realiza un culto al cuerpo. Todas las prácticas sociales también lo son corporales. Los cuerpos son distintos según clases sociales, edad, cultura etc.

Maria Belén Martínez Ortiz, Antropología y ciclo vital


La teoría social del cuerpo

El cuerpo ha sido analizado en disciplinas como la antropología social, biológica, la sociología etc. Una constante en el discurso hegemónico es la importancia de las dicotomías: cuerpo/mente; racional/mágico; real/irreal; pasional/racional, son criticadas en el postmodernismo, pero con un gran peso. La ruptura de estas dicotomías es un empeño en las Ciencias Sociales.

Los tres cuerpos: individual, social y político.

Aunque existen tres niveles, existe una interrelación entre ellos. La importancia de las dicotomías, separaciones irreal/real, cuerpo/mente, etc., es algo que hay que romper y cuesta mucho. Otras sociedades que son más integradoras, holísticas y que usan otras dualidades (ying-yang), son más armónicas y complementarias.

El cuerpo individual:

Nosotros definimos el ser persona, en nuestra civilización. Le hemos dotado de unas cualidades morales, políticas, individualidad que hemos ido definiendo. En otras sociedades no se vive tan individualmente. El nombre o identidad la construimos incluso antes de haber nacido. Hemos construido al ser humano como muy importante, construimos el yo propio y no entendemos que alguien pueda tener distintos yoes. En psiquiatría esto se llama personalidad múltiple.

En ciertas sociedades hay rituales en los que se pueden tener distintos yoes, y nos hace analizar las cosas de forma simplista, engloba todo lo que tiene que ver con la experiencia del cuerpo, intuición de separación individual, de que somos diferentes y que ha estudiado la fenomenología de “cómo se experimentan o sienten las cosas”. Define las distintas partes del cuerpo así como las distintas relaciones que llevan a la salud y enfermedad. La imagen corporal también se ha estudiado mucho, las representaciones externas e internas, y la importancia que tienen ciertos órganos en algunas culturas.

El cuerpo social:

Trata lo relativo al uso del cuerpo como metáfora/símbolo y organiza el mundo a nuestro alrededor. El estructuralismo parte de que hay algo universal en todas las culturas que son como los esquemas mentales. Surge el postmodernismo y aparece la antropología del cuerpo.
Los antropólogos simbólicos estudian el simbolismo de cada cultura, el cuerpo como símbolo o metáfora. Los productos del cuerpo también se analizan, y representan la cultura social: la sangre, el semen, la leche etc.

Todas las sociedades organizan un determinado uso/prácticas del cuerpo. Si cambia la sociedad, también lo hace el cuerpo, y viceversa. En nuestra sociedad se da una alineación separación del cuerpo. Somos cuerpo, tenemos cuerpo, pero también miramos el cuerpo como algo separado: separación mente/cuerpo, trabajos manuales/intelectuales o mentales etc.

El cuerpo político:

Las disciplinas, diferentes sociedades y sistemas políticos hacen cuerpos acordes para las necesidades que tiene esa sociedad. Los ideales, el respeto al cuerpo cambian con cada cultura (la cultura regula estos cambios), por ej. se nos regula para ser individuos productivos en nuestra sociedad. Existen disciplinas que se encargan de domesticar los cuerpos con la escuela, política, orden, sanidad etc. la sociedad se encarga de criticar a aquellos que se salen de los sistemas establecidos.

Las emociones: mediación entre los tres cuerpos

El estudio de las emociones humanas es un buen sistema para estudiar los tres cuerpos y sus relaciones no una manera tan fragmentada. Las emociones deben verse como sentimientos y como movimientos de acción, orientación para la acción, ética y moral, ideología cultural en un sentido amplio.

- El estudio de los rituales: aprendemos a comportarnos en sociedad a través de ellos.
- Separación entre emociones femeninas y masculinas: las tareas del hombre se conceptualizan como trabajo mientras que la de las mujeres como sentimientos (cuidar y trabajar: sentimientos y razón).

Concepto de “embodiment”, o la noción de persona:

entendido como un proceso a partir del cual lo social entra en el individuo. El cuerpo es como el mediador, y se está uniendo a la noción de persona. Es un proceso de corporización/encarnación a partir del cual lo social entra en el individuo, y el cuerpo es el mediador de nuestra socialización.

Cuerpo y género

El cuerpo en la sociedad occidental.
El culto al cuerpo en la actualidad.
Existen muchos tópicos relacionados con la imagen corporal y el género a través de los medios de comunicación, las mujeres están siendo convertidas en objetos sexuales para la sociedad. Las mujeres somos más cuerpo que los hombres y tenemos una mayor manipulación sobre este. Pero hay más teoría de la práctica. Se plantea que por una parte hemos estudiado los discursos sobre el cuerpo y hemos analizado poco las prácticas corporales de la gente, por grupos sociales, viendo esa diversidad, ese mundo complejo, se verá como actúa la gente.

Los modelos sobre el cuerpo son duales, de pertenencia (buscamos el modelo perfecto, modelo ideal que cumplen las top-model) y modelo de disidencia (siguen esos modelos pero contestan a esos modelos.) Los procesos corporales y personales van unidos.

Control y consumo

Vivimos en una paradoja de control y consumo hacia el cuerpo. La regulación de los cuerpos en nuestra sociedad es la de una sociedad de consumo, se nos incita a consumir: alimentación, sexualidad, cuidado estético y ejercicio físico (son las cuatro áreas interrelacionadas donde se ve el control del consumo). Además hay una incitación al control, seres que controlamos, con una serie de limitaciones por ej. en la sexualidad para las mujeres.


Protagonismo y miedo al descontrol

En las mujeres el mecanismo de control de nuestro cuerpo es un mecanismo social de ponernos en nuestro sitio. Lo tenemos incorporado en nuestras vidas. Es un miedo al descontrol pues hemos aprendido que las mujeres no podemos abandonarnos a nuestros deseos, eso sería el caos: abandonarnos de la alimentación, sexualidad, etc. es temor al descontrol y miedo al placer. En general las mujeres tenemos una idea más estricta del placer, de la sexualidad, la disfrutamos pero con miedo al descontrol.
Las mujeres nos controlamos a partir de nuestro cuerpo.

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