miércoles, enero 02, 2008

Mujeres y reforma agraria
















Las mujeres en la reforma agraria chilena, 1950-1973

Chris Wisniewski
Universidad de California, San Diego

(traducción: M. Vera)


El libro de Heidi Tinsman es una excepcional muestra de la relación entre el género, la sexualidad, y el esfuerzo de aplicar la reforma agraria chilena, que fue de gran envergadura, por lo menos en términos de redistribución de tierras cultivadas. Fue también muy paradójica, porque tenía metas tanto capitalistas como revolucionarias. La reforma agraria comenzó en 1964 bajo la administración de Eduardo Frei, que reasignó más del 20% de la región agrícola de Chile, en un esfuerzo por levantar a las familias campesinas y movilizar a los trabajadores, en lo que el presidente llamó una “Revolución en libertad”.

Hasta ese entonces, las grandes haciendas del valle del Aconcagua (la región en la que se centra Tinsman) se basaban principalmente en el sistema de latifundio, en el que los terratenientes cedían tierra a los inquilinos (cabezas masculinas de la familia) a cambio del trabajo de éste y su familia. Los hombres veian el patriarcado, es decir la base del sistema, como enteramente “natural,” dice Tinsman, y calzaba fácilmente en el modelo de la iglesia católica de los arreglos domésticos cívicos.

El esfuerzo del gobierno para eliminar el sistema de peones, fue conducido por la ideología patriarcal. Tanto los funcionarios del gobierno demócratacristiano, como los del gobierno de la Unidad Popular, compartieron la idea de que la reforma agraria debia darle poder sobretodo a los hombres (campesinos) a través del trabajo colectivo, y a tal efecto fueron incentivados los sindicatos, siendo enormemente exitosos.

La sindicalización en el campo aceleró las tomas de tierras, y las coaliciones que se formaron entre las organizaciones obreras de izquierda y las católicas, con los sindicatos patrocinados por el estado, tuvieron éxito en mejorar las condiciones de trabajo y los salarios. El ambiente masculino fomentado por este esfuerzo tuvo éxito en conseguir que el inquilino fuera capaz de pararse frente a sus jefes, llegando a ser “todo un hombre”. Pero en cierto modo también falló: las mujeres fueron sumamente excluidas del trabajo organizado y las libertades sexuales de los hombres fueron reafirmadas.

Sin embargo, nunca se vió a las mujeres como poco importantes en la reforma. Su tarea era apoyar a sus maridos y manejar eficientemente los hogares. A tal efecto, las mujeres de los campesinos recibían educación de los centros de madres y de los programas de planificación familiar, donde adquirian habilidades “apropiadas a su sexo”, socializaban entre ellas y participaban en actividades de la comunidad, incluyendo el activismo laboral. Mujeres y hombres más jóvenes participaban en los clubes juveniles, que promovían el desarrollo político, vocacional y cultural que acentuaban sus responsabilidades futuras como ciudadanos adultos.

Aunque la actividad femenina fue promovida por el “mutualismo de género” (cooperación entre los sexos), el sistema fue basado sobre papeles distintos de género. Reforzó las responsabilidades domésticas de las mujeres, y trató al marido como la principal autoridad en materias de planificación familiar. Sin embargo, discute Tinsman, las mujeres chilenas campesinas se beneficiaron -y participaron- en el esfuerzo de la reforma agraria del estado, incluso las veces que mostraron hostilidad hacia la política más radical abogada por el gobierno de Salvador Allende.

Sin duda, la reforma agraria bajo el gobierno de Allende promovía mayor igualdad de género y la redistribuición de más tierra, así como alentaba a un mayor activismo entre la gente del campo, pero no tuvo éxito en incorporar a las mujeres campesinas en la economía formal. Esto se debió principalmente a la oposición abrumadora de los hombres y a la continua relegación de las mujeres a la esfera doméstica. Por otra parte, la naturaleza más intensificada del programa y la perceptible retórica socialista que iba con ésta, en conjunto enajenaron a muchos de sus partidarios, incluyendo a las mujeres rurales.

Tinsman nos da abundante evidencia que refuta las explicaciones convencionales sobre la hostilidad de las mujeres rurales a la Unidad Popular, tales como su religiosidad o valores conservadores, o tales como que el programa no las haya tomado en consideración. De hecho, por lo menos dentro del valle de Aconcagua, las mujeres recibieron ventajas materiales considerables y ellas apoyaron el programa. Sin embargo, como los hombres eran más activos políticamente y viajaban más, a veces desarrollaban relaciones con otras mujeres o tenían sexo extramarital, lo que según el estudio de Tinsman, hacía que sus esposas se sintieran abandonadas y perdieran la fe en la reforma.

El epílogo de Tinsman señala irónicamente que fue el régimen Pinochet, después del golpe militar de 1973, el que creó las condiciones para la solidaridad de género entre las trabajadoras rurales -una meta nunca observada bajo la reforma agraria- forzando a las mujeres campesinas al mercado de trabajo agrícola.

El estudio de Tinsman es una monografía verdaderamente excelente que no sólo está bien informada y maravillosamente escrita, sino que también es un ejemplo excepcional y sincero sobre la manera en la que la desigualdad y la sexualidad de género afectan a los movimientos revolucionarios. Su uso del testimonio oral merece alabanza particular, porque sus entrevistadas son asombrosamente francas y sus testimonios muy reveladores, especialmente con respecto a las diversas maneras en que los hombres y las mujeres experimentaron y entendieron el proyecto de la reforma agraria.

Al igual que los estudios de Portero y de Hutchison, Tinsman también nos recuerda que el patriarcado, siendo una presencia robusta en la familia, la comunidad y el lugar de trabajo, nunca ha gozado de una existencia enteramente estable, por lo menos no en el vigésimo siglo de México y de Chile. Más exactamente, estos trabajos dejan en claro que nuestra comprensión de la historia obrera se realza considerablemente cuando investigamos su naturaleza basada en el género.



Tinsman, Heidi. 2002. Partners in Conflict: The Politics of Gender, Sexuality, Labor in Chilean Agrarian Reform, 1950-1973. Durham, NC & London: Duke University Press.

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Antropología feminista















Aportes de la antropología a los estudios de género y sexualidad.

Marcela Vera O.


La antropología feminista, como se llamó la antropología del género desde el principio, comienza a partir de los años ´70, aunque anteriormente ya existían estudios antropológicos desde esta perspectiva, como por ejemplo los estudios de Margaret Mead. La antropología ha sido bastante abierta a los estudios de la mujer, y también ha habido bastantes mujeres antropólogas. Sin embargo, anteriormente la mayoría de los antropólogos eran hombres y al igual que en otras ramas académicas, sus observaciones y estudios se concentraban en las actividades de las personas de su mismo sexo, siendo el conocimiento sobre las mujeres bastante escaso y marginalizado. Es decir, la antropología era totalmente incompleta al desconocerse la cultura de más de la mitad de la población mundial, y al no estudiarse un aspecto importante de la sociedad: la interacción entre hombres y mujeres.

La antropología feminista comenzó con el estudio de las mujeres, aunque para entender su situación lógicamente debía estudiar también a los hombres, sobretodo bajo las condiciones de poder. Quiere decir que no se trataba sólo de visibilizar a las mujeres, sino que de visibilizar un aspecto importante de la sociedad. Por lo tanto, un nombre más apropiado para esta rama pasó a ser la “antropología de género”, aunque el término “antropología feminista” aún es utilizado paralelamente.

Otra tarea de esta rama académica fue la de mostrar que la mayoría de los argumentos occidentales referente al género no coincidían con la realidad, y que las teorías tradicionales que mostraban la dominancia masculina como algo necesario, estaban equivocadas. Pero el hecho de que los hombres siempre tienen más poder que las mujeres parecía ser universal. Esto necesitaba una explicación, y se desarrollaron varias hipótesis al respecto: la separación entre lo publico y lo privado (Rosaldo 1974), el concepto de cultura como superior a la naturaleza (Ortner 1974), el hecho de que las mujeres casi siempre toman el cuidado de los niños (Chodorow 1974), y la explicación de que es un producto de las relaciones sociales, del parentesco y el matrimonio como parte de sistemas sociales totales, ligados con ordenamientos económicos y políticos (Rubin 1975).

Sistemas de género

Un aspecto importante que tuvo el desarrollo de la antropología de género fue la aparición del concepto ´sistema de género´. Este se había utilizado desde finales de los años ´60, pero tuvo más fuerza después de 1975, cuando Gayle Rubin publicó su artículo en el que explica que en todas las sociedades existe un sistema de género para organizar la sexualidad y la reproducción, y que el patriarcado es un tipo de sistema de género, pero pueden existir otros.

Se llegó a la conclusión de que no se puede encontrar una explicación universal al sistema patriarcal, ya que existen variaciones demasiado grandes entre las sociedades, no sólo en las condiciones, sino que en todas las causas que podrían funcionar como explicaciones, porque las explicaciones tampoco son universales. Ya no se podía ver la opresión de las mujeres como un solo fenómeno, la opresión no es una, sino que muchas, así es que se buscaron las causas de las variaciones.

Se estudiaron las distintas formas de sustento (caza, recolecta, cultivo, industria), el capitalismo y el colonialismo, los modos de producción y sus cambios, la participación de las mujeres en los medios de producción, los productos y la distribución, la clase y las castas, los modelos de hábitat, la herencia, las formas de matrimonio (monogamia, poligamia, poliandria), las relaciones entre grupos sociales. Se encontró que ningún factor en sí es una explicación, pero que todos tienen una cierta relevancia, y todo el contexto debe ser estudiado en su totalidad.

La antropología norteamericana, que incluye arqueología y primatología, se interesó en las teorías evolucionistas. Las feministas se enfrentaron contra las teorías que explican el desarrollo social y cultural del ser humano tomando en cuenta las exigencias de la caza (fabricación de herramientas y colaboración). La mujer tambien era cazadora, pero complementaba la caza de pequeños animales con la recolecta, que les otorgaba la nutrición y calorías necesarias. Las académicas comenzaron a hablar, en vez del hombre cazador, de la mujer recolectora, argumentando que los trabajos de las mujeres también exigen la fabricación de herramientas, colaboración, y una comunicación muy desarrollada.

Alrededor de los ´80 se dieron a conocer interesantes teorías al respecto (Ortner, Whitehead, Sacks, Sanday), pero después de eso se siguió hablando poco sobre los aspectos universales del género. Las mujeres de los grupos minoritarios, las no-occidentales y las lesbianas, criticaron tempranamente las ideas de la universalidad de las experiencias femeninas. Esto elevó las exigencias en la exactitud de los estudios, en las etnografías, las especificaciones del tiempo y el espacio, en todas las dimensiones sociales. La antropología de género se ocupó también de ver qué tipo de categoría es el género, para que diferencias se utiliza como metáfora, qué categorías de género existen, y qué criterios se usan para diferenciarlos. Todo eso varía, y se debe describir para poder formular bien los temas sobre jerarquía.


Categorización del género

No se encontró ningún matriarcado puro, pero sí, que existen sociedades en las que hay un cierto equilibrio de poder entre hombres y mujeres. Como ejemplo de estas sociedades con cierta igualdad entre los sexos, se han nombrado a los indios norteamericanos hopi e irokeses, y a los !kung del desierto de Kalahari, en Africa. Las mujeres y hombres ¡Kung son bastante igualitarios, se reparten las tareas y trabajan la misma cantidad de tiempo, aunque las mujeres aportan con la mayor parte de los productos necesarios para subsistir. Así y todo, entre ellos existe la idea de que los hombres son mejores de alguna manera, y que tienen más derecho a decidir que las mujeres.

Para los hui, de Papua Nueva Guinea, la categorización de género más importante es el grado de substancia femenina en el cuerpo, es esta la que hace el género ´mujer´. Depende de esa substancia, si la persona podrá vivir en la casa de los hombres y participar en las decisiones importantes o no (hombres y mujeres viven en casas separadas). Los niños tienen mucha substancia femenina, ya que hasta hace poco estaban en el vientre de su madre, y los jóvenes no llegan a ser adultos si es que entran en mucho contacto con esta (por esta razón se les prohibe, entre otras cosas, tener relaciones sexuales con mujeres). Pero las mujeres van perdiendo su "substancia femenina" a través de la menstruación y los partos. Se vuelven cada vez más "duras y secas". Si han dado a luz unas tres veces, se las considera “como hombres”, ya que casi no les queda substancia femenina, así es que pueden vivir en la casa de los hombres y participar en todas sus actividades.

Como muchos otros estudios, esto demuestra que la categorización del género no es la misma en todas partes, y que la sexualidad varía según la sociedad. La categorización de género se puede hacer de muchas formas, y la cantidad de categorizaciones también puede variar. Igualmente, varían las relaciones entre género y poder.

Durante los años ´90, la antropología feminista (o antropología del género) se convirtió en una reconocida especialidad dentro de la antropología. Los antropólogos comenzaron a especializarse en distintos aspectos de la problemática de género, como por ejemplo el género y la propiedad del espacio, el parentesco, el alcohol y las drogas, la masculinidad, la sexualidad, etc. La teoría queer ha dado nuevos impulsos a la investigación sobre el género y la sexualidad, sobre los procesos de normalización y estigmatización.

Uno de los temas importantes durante los años ´90 ha sido el postmodernismo. Su tésis principal es que no existen teorías universales ("metarelatos", o grandes relatos). La investigación debe basarse en el diálogo, la reflexividad, y la reflexión sobre sí misma/o. Se trata de lo que los antropólogos durante mucho tiempo antes venían diciendo: no existen sistemas de pensamiento universales. Cada intento de generalización teórica debe ser probado con datos y relatos locales. Algunos van incluso más allá: nuestras teorías, antropológicamente son mitos, por lo tanto tambien deben ser investigadas.

Durante los últimos años, la antropología de género ha estado ocupada con los mismos temas tratados por investigadores de otras ramas académicas. Se han tratado temas como la resistencia y formas de resistencia, el cuerpo y la performatividad, la diversidad, la globalización, el discurso, el sida, las realidades virtuales, las tecnologías reproductivas, etc. Pero hasta hoy, el tema más importante sigue siendo el del poder.



Fuente:

Thurén, Britt-Marie. 2002. Genusforskning inom socialantropologin. Stockholm: Högskoleverket.

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miércoles, octubre 31, 2007

La menopausia - un mal o buen acontecimiento?






















por Marcela Vera O.


Menopausia en occidente

Durante el siglo XVII, la menstruación era vista como una manera del cuerpo de deshacerse de las impurezas. Cuando llegaba la menopausia, se creía que la sangre se quedaba en el cuerpo y la solución para sacar la sangre impura, era aplicar el parásito Hirudo medicinalis en los genitales de la mujer, en la espalda y el cuello. Los primeros documentos que existen sobre la menopausia datan del siglo XVII. En esa época se creía que la raíz de la mayoría de las enfermedades era el mal humor, o los líquidos del cuerpo humano. Los parásitos, extractos de yerbas y el desangramiento, eran los tratamientos más comunes.

En 1812, el médico francés Gardanne usó el término menopausia por primera vez, y fue en este siglo que el término se hizo conocido. Fue también entonces que empezó a haber más interés por la anatomía, lo que llevó a que se buscara la raíz de las enfermedades en distintos órganos y ya no en los líquidos del cuerpo.

Según las convenciones, el papel más importante que tenían las mujeres era el de procrear, y por ello sus órganos de reproducción eran centrales. Se creía que la naturaleza, la esencia, y el bienestar de la mujer, se hallaba en estos órganos. Cuando algo funcionaba mal en ella, ya sea fisiológica- o psicológicamente, se creía que la causa eran sus órganos reproductivos. Todo desde la irritabilidad hasta la melancolía, se trataba con la histerectomía (extirpación del útero y los ovarios). En Europa del norte, hasta a principios del siglo XIX se trató el homoerotismo y la rebeldía, con la mutilación del clítoris.

A principios del siglo XIX aumentó el interés de los psicoanalistas. Estos interpretaron los síntomas depresivos en relación a la menopausia como tristeza sobre la pérdida de la capacidad reproductora y de la feminidad. Al mismo tiempo que se creaban estos pensamientos, un cambio importante se estaba gestando. Los investigadores habían descubierto substancias en distintos óganos y tejidos del cuerpo, que tenían efectos sobre otras partes del cuerpo. Estas potentes substancias se llamaron hormonas, pero su utilización médica aún era desconocida. En 1925 se usó el estrógeno por primera vez, como experimento para tratar de curar algunos estados de pérdida del cabello, problemas a la piel, la melancolía, la esquizofrenia y problemas menstruales. En 1930 se usó el estrógeno para curar los síntomas menopáusicos. El alcance de estas hormonas estuvo limitado hasta 1943, cuando se descubrió que se podía extraer estrógenos de la orina de una yegua preñada.

El preparado se vendió bajo el nombre de Premarin. En 1960 entró con fuerza al mercado y fue visto como una substancia miraculosa, llegando a ser tan popular, que en 1975 fue uno de los medicamentos más vendidos en el mundo occidental. Las empresas fabricantes de fármacos le hacían propaganda como un remedio para conservar la juventud y la belleza en las mujeres. A éstas empresas les convenía que se categorizara la menopausia como un estado “anormal”, para poder vender el producto. Pero el mismo año se rompió la burbuja. Se publicaron estudios que demonstraban que el preparado aumentaba el riesgo de contraer cáncer endométrico. Médicos y pacientes fueron perdiendo la confianza en este remedio y bajó la venta hasta los años ´80, cuando se le adañó la progesterona como substancia protectora. La progesterona y el estrógeno forman lo que se llama tratamiento hormonal combinado. Sin embargo, el uso prolongado de las hormonas recetadas a las mujeres con menopausia siguen siendo la mayor causa de cáncer a las mamas.


La sangre menstrual, profána y peligrosa


Es así como la menopausia en occidente ha sido considerada un estado patológico, y no un proceso natural de la vida adulta. Además de eso, en general los ciclos relacionados con la sangre menstrual has sido considerados como tabu en la mayoría de las culturas, y son muchos los mitos en torno a ellos y a la sangre menstrual en sí. La sangre menstrual ha sido la base de la constitución de formas de organización social que excluyen a las mujeres de distintos ritos y actividades colectivas. Siempre es relacionada con lo impuro, en contraposición con lo sagrado. El sangramiento es visto como peligroso y se cree que su presencia rompe la comunicación entre los hombres y dios. La sangre menstrual siempre está relacionada con el miedo por parte de los hombres, o a veces con la fascinación por lo desconocido y peligroso a lo cual se teme, pero a la vez se envidia. Como por ejemplo entre los pueblos de la Polinesia en donde los hombres en una ceremonia se hacen tajos y fingen sangrar por los genitales. Antes de la llegada del cristianismo en Europa, las culturas paganas que guardaban secretos desde la época anterior al patriarcado, le daban un valor sumamente importante a la sangre menstrual, ésta era ofrecida a las diosas y se utilizaba en distinta clase de ritos sagrados.

Menopausia y cultura

Los estudios sobre la menopausia tienen en común que todos muestran que la información sobre el periodo de la menopausia se adquiere através de la familia, los amigos, los vecinos, y los medios de comunicación. La imagen que las mujeres reciben a través de la televisión, los diarios y revistas, muestran a las mujeres como irritadas, deprimidas, sin atractivo, y como personas con quienes es difícil convivir. Según Chirwatkul (2002), la menopausia en occidente se vive como algo negativo incluso cuando los síntomas son mínimos.

Pero la menopausia no es vista como un estado patológico, o como una etapa negativa en todas las culturas. En muchas nisiquiera existe un término para definirla. En general, en oriente las mujeres ven esta etapa como algo positivo, y por lo mismo, los síntomas no siempre son tan molestos, e inclusivamente nulos. Según Lee (1997), las mujeres que ven la menopausia positivamente opinan que no necesitan preocuparse más de quedar encintas, comienzan una nueva vida, descubren una nueva forma de vivir, y pueden dedicar más tiempo para sí mismas.
En un estudio realizado por Lee (1996) en una aldea de la India, las mujeres no se esperan tener algún tipo de problema durante la menopausia. Sólo se esperan poder trabajar mejor y más efectivamente, no tener que pensar en la menstruación ni preocuparse por buscar un lugar en donde cambiarse la toalla higiénica, lo que para ellas es complicado. Según Lee, estas mujeres ven la menopausia como una liberación de preocupaciones, una señal de la vejez y sobretodo, un regalo de dios.

Según Im y Melies (1999), las mujeres coreanas no le dan importancia a la etapa de la menopausia. Para ellas los cambios menopáusicos no significan ningún tipo de problema de salud, buscan asistencia médica sólo si su estado es grave y no pueden trabajar. Chirawatkul (2002) muestra que los síntomas de menopausia en las mujeres chinas son considerados síntomas de la edad y son vistos como pasajeros, con una duración tan sólo de uno a dos meses, por eso tampoco acostumbran a buscar asistencia médica.

Menopausia y clase

La clase social tambien juega un rol importante. Khademi y Cooke (2003) muestran que las mujeres iraníes con educación superior se muestran positivas ante la menopausia, la ven como una parte más de la vida y la viven como una etapa de más libertad sexual y religiosa. Además en su cultura las mujeres más adultas adquieren más estatus, lo que también es algo positivo y las hace ver la etapa de la menopausia de otra manera. Pero las mujeres iraníes de clase social baja no tienen la misma mirada tan positiva. Ellas pierden valor porque ya no pueden tener más hijos para sus hombres, y sienten que han perdido su atractivo y su efectividad. Estas mujeres sienten más dolores después de la menopausia.

Las mujeres de grupos socio-económicos bajos acostumbran a tener actitudes más negativas ante la menopausia, en comparación con las mujeres de estrato social más alto y con salarios altos. Estas últimas tienen la menopausia más o menos un año más tarde que las primeras, por tener acceso a una mejor alimentación. Las mujeres que piensan que son atractivas y se sienten a gusto consigo mismas, tienen menos síntomas menopáusicos que las mujeres con baja autoestima (Bloch, 2002). A las mujeres con sobrepeso en general les llega la menopausia más tarde que a las delgadas, porque el estrógeno es producido por la grasa (Edvall, 1993).

El Otro cuerpo

Hoy en día los médicos están siendo cada vez más precavidos a la hora de recetar hormonas a las mujeres en etapa de menopausia. Sin embargo, aún hay muchos que a veces las recetan incluso sin que la mujer haya sentido algún malestar. A las empresas de fármacos sólo les interesa tener ganancias, no mujeres sanas. Y aún se asocia a las mujeres exclusivamente con sus órganos reproductivos, se siguen viendo estos órganos como el punto central que genera esos estados de ánimo de apatía, “histeria”, mal genio, etc… No así el entorno social o la posición inferior de la mujer en la sociedad. Aún se cree o se insinúa, como hace dos siglos atrás, que el descontento de las mujeres se debe a sus órganos reproductores. El síndrome premenstrual (PMS) es otro ejemplo de lo mismo, otra forma de categorizar un ciclo normal del cuerpo femenino como un estado patológico que rige sobre la psíquis. El cuerpo femenino, el Otro cuerpo, el cuerpo históricamente analizado, interpretado y creado por mentes masculinas desde cuerpos masculinos, aún recién se viene conociendo.




Algunas referencias:

Rahimi & Sarwari. 2004. Klimakteriet. En litteraturstudie om upplevelser av klimakteriet hos kvinnor med olika kulturell bakgrund. Malmö Högskola, Hälsa och Samhälle

Nilsson & Persson. 2004. Klimakteriet- en händelse i livet. En litteraturstudie om kvinnors förväntningar av klimakteriet. Malmö Högskola, Hälsa och Samhälle

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jueves, septiembre 13, 2007

Retomar el clítoris



Un documental sobre el clítoris es algo poco común. El documental francés de Michéle Dominicis es uno de los más sensitivos. El título tiene un doble significado. ¿Pero por qué el documental no habla de la causa que impide el conocimiento sobre el clítoris? ¿Es porque éste es una amenaza en contra de la heterosexualidad como modelo?

El documental "Retomar el clítoris", de Michéle Dominici, hace un repaso por la anatomía, la historia, la educación sexual, el orgasmo, y lleva una interesante nota sobre la intersexualidad. Lo que falta es una conección entre estas áreas.

Imágenes anatómicas muestran que el clítoris es más grande de lo que se vé por fuera, que al igual que el pene, se agranda cuando se estimula. Y eso es lo que se debe hacer para que la mujer tenga orgasmo, algo que generalmnte no se menciona en la educación sexual. Cuando la científica inglesa Helen Connell estudiaba biología en los años ´80, descubrió que las imágenes del clítoris y su función, habían sido eliminadas de los libros escolares. Eso fue lo que la llevó a investigar justamente sobre el clítoris.

En la película se muestra en un breve tour sobre la historia occidental, cómo la existencia del clítoris y su significado para la sexualidad de la mujer, todo el tiempo se ha silenciado. Hippokrates considraba que era necesario que la mujer tuviera orgasmo para poder quedar encinta. Pero a pesar de los empeños en contra del silenciamiento, el clítoris nuevamente quedó escondido. La ciencia de los años 1800 (que fue efectuada solamente por hombres), pretendía encerrar el deseo sexual de la mujer y reducir a la mujer sólo a parir o a ser puta. Entonces el clítoris fue un “problema” para los hombres. Durante el mismo siglo, que se caracterizó por las categorizaciones, se dividieron las inclinaciones sexuales, ya que la heterosexualidad al principio se consideraba perversa, y luego se transformó en el ideal. Los médicos de los años 1800 sanaban a las mujeres engorrosas y problemáticas a través de cortarles el clítoris, lo que sucedió en Europa hasta los años 1920. Cuando se dice que la mutilación del clítoris pertenece a la cultura de algunos países o regiones de Africa, es adecuado echarle un vistazo a la historia colonial…

Ahora que en Suecia se ha dado un juicio en contra de la mutilación sexual, otro caso igual podría darse con los niños que nacen como intersexuales. El documental muestra el atropello de los niños intersexuales, que se esconde completamente detrás de las recomendaciones médicas, pero que en realidad se trata de normas. Un niño cada 2000 tiene algún tipo de condición intersexual. Los niños intersexuales tienen órganos masculino y femenino ya desarrollados. Aunque pueda ser funcional, no cálza en la norma de cómo deben ser los cuerpos, y por eso los operan. El documental toma varios temas, pero asombrosamente, no toma el tema de la identidad sexual o de la heterosexualidad como norma.

El conocimiento sobre nuestro propio cuerpo nos lleva al conocimiento sobre nuestra sexualidad. Helen Connell y otros científicos dentro de la urología y la psicología clínica explican que para que las mujeres (biológicas) tengan orgasmo, es necesario que se estimulen los nervios del clítoris. Es posible estimular el clítoris si es que una penetración se hace de tal manera que los nervios del clítoris sean alcanzados “por detrás”.

La vagina tiene pocos nervios sensitivos y Connell explica que tener hijos por la vagina, lo que es lo más común, sería insoportable si la vagina tuviese un montón de nervios sensitivos. “La penetración sin estímulo del clítoris, no puede crear un orgasmo”, constata un urólogo. Es justamente de esa forma que la relación sexual se muestra en las películas y la televisión.

Nisiquiera cuando se habla de masturbación, alguno de los entrevistados o Michéle Dominici, mencionan que el clítoris obviamente puede ser estimulado por un hombre, una mujer, o una persona transexual. Por supuesto que una puede sacar sus propias conclusiones, pero es un menos que la directora de la película y los entrevistados silencien la práctica sexual e impidan un pensamiento libre de la sexualidad. Al mismo tiempo que acentúan que somos seres sexuales que reaccionamos ante los estímulos, nos limítan como seres sexuales al mostrar por ejemplo, un test con una película heteroerótica.

No estoy de acuerdo con las opiniones de los entrevistados que dicen que no se habla mucho sobre sexo en la sociedad, lo que pasa es que lo que se habla de sexo es demaciado unilateral. Pero los científicos deberían romper sus propios límites sobre las normas alrededor de la sexualidad.

Anki Bengtsson, Diario Yellah – Suecia
(trad.: M. Vera)

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Manual sexual



Comienza a abundar la literatura práctica para mujeres que tienen sexo con mujeres, llenando un vacío. Durante la semana del orgullo gay en Estocolmo, se lanzó el Gran Libro del Sexo, que ya está agotado. La Asociación Nacional por los Derechos Sexuales repartió gratis el folleto Sexo Entre Chicas, y la sexóloga Sofie Ohlsson creó un folleto sobre “Sexo seguro, concha con concha”.

Agosto 2007, Anki Bengtsson - Diario Yellah, Suecia
(traducción M. Vera)


La editorial “Normal” ha hecho una gran inversión y ha publicado El Gran Libro del Sexo, de Helene Delilah y Malinda Flodman. Cuando hablamos con ellas en la carpa de los libros del Festival del Orgullo, el primer tiraje ya estaba agotado.

- Sabiamos que el libro llenaba un vacío, pero no nos imaginamos que 2000 ejemplares se venderían en menos de una semana, dice Ulrika Larsson, que junto a Erika Larsson creó la editorial Normal.

- Camilla Haglund, que trabaja en consejería sexual, en la RFSL (Asosiación Nacional por los Derechos Sexuales), nos contó que la pregunta más frecuente que le hacen es “¿Cómo se hace”? Ella nos dijo que deberíamos publicar un libro sobre sexo práctico para mujeres.
Helene Delilah, coordinadora e instructora sexual de la RFSU (Asosiación Nacional para la Educación Sexual) y Malinda Flodman, que trabaja en educación sexual y ha sido instructora en la RFSL, habían notado la misma demanda.

- Malinda y yo trabajamos juntas educando en los “fuckshops” de la RFSL. El workshop terminó con que las participantes anónimamente anotaron en un papel lo que faltaba y lo que ellas más buscaban, y el resultado fue que buscaban justamente eso.

- Es lo más difícil que he hecho, pero lo más entretenido, dice Malinda.

Helene y Malinda decidieron centrarse en la práctica sexual y dejaron fuera la inclinación/identidad sexual, femme/butch, formas de relación, inseminación, y otras. El libro del sexo, de todas maneras cubre una gran área, pasando por cómo funciona el sexo de la mujer, la comunicación, la técnica sexual, la salud. Trata el deseo, el orgasmo, la masturbación, el sexo suave y romántico ("vaniljsex"), el bondage, el sado-masoquismo, y el sexo seguro. En lo que se refiere a las personas transexuales, no es la identidad transexual la que se trata, sino que la práctica sexual, por ejemplo cómo funciona después de una intervención quirúrgica. Se habla de pornografía como entretención (film, imágenes, texto), y por qué las chicas se exitan con la pornografía.

El libro pretende ser inclusivo y está dirigido a todas las mujeres que tienen sexo con mujeres, indiferentemente si se identifican como lesbianas, bisexuales, heterosexuales, o si tienen una identidad transexual.

Las ilustraciones están bien hechas, para que correspondan bien con el texto.

- Johanna, la ilustradora, dijo que quería fotos como base para los dibujos. Así es que algunas amigas de Helene se pusieron como modelos y nosotras las dirigimos en la práctica sexual, mientras la ilustradora las fotografiaba. Despues cambió un poco sus aspectos en la ilustración, dice Malinda.

Como manual no-heteronormativo, El Gran Libro del Sexo llena un gran vacío. Helene y Malinda le han hecho el trabajo fácil a las chicas que tienen sexo con chicas, pero también a los psicólogos de las escuelas y los profesores.


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martes, junio 05, 2007

¿Qué es el ´hymen´ realmente?


















Maria Soner, en Terrafem.org
(Trad: M. Vera)

Seminario en la conferencia "El Hymen - sangrar o no sangrar, esa es la pregunta" (sobre mujeres jóvenes de descendencia extranjera que desean coserse el hymen antes de casarse). Organizado por Terrafem, organización que trabaja en temas de sexualidad y etnicidad.

Enero del 2007, Estocolmo.


El hymen es el calzón de castidad de nuestro tiempo. Una forma para los hombres de controlar la sexualidad de la mujer. La verdad es que ginecológiamente no se puede ver si una mujer ha tenido sexo o no. ¿Pero por qué de todas maneras una gran parte del mundo todavia se aférra a creér en la mujer intacta?

- Por qué no se piensa en que puede ser el hombre el que sangra en la relación sexual? Tambien puede suceder. Pero de eso no se habla nunca, dice Monica Christiansson, doctora en medicina.

¿Cómo se le puede dar nombre a algo que no existe? El sólo hecho de que el hymen exista, hace creíble la teoría alrededor de "la primera relación sexual = sangramiento". Como séa. La respuesta está en las estructuras de poder de la sociedad y pareciera que construimos un circulo vicioso que muy pocos saben romper. El problema es que muchas familias exigen que los medicos revisen a sus hijas y despues les dén un certificado de virginidad. Hoy en día los medicos o las parteras eligen entregarles ese ceritficado para que no les pase nada a las muchachas. Por misericordia. La imagen de amenaza hace que los médicos entreguen certificados que en realidad no demuestran nada.

- Cuando nos piden un certificado nosotros decimos que no hacemos eso. Lógicamente no se puede. Pero por supuesto que elegimos escribir un tipo de certificado si la vida de la muchacha se vé amenazada. Puede decir cualquier cosa en el papel, la familia de todas maneras vé lo que quiere ver y lo interpreta a su manera, dice una partera.

La palabra ´Hymen´ es del griego y significa membrana, tela, y separación. Tambien es el nombre del Dios del matrimonio.

- Lo que sabemos es que sólo los humanos y los elefantes la tienen, dice Carola Eriksson, tambien doctora en medicina. Hay muchos mitos y teorías sobre lo que es. Uno de ellos es que es una barrera protectora que quedó de cuando vivíamos en el agua. Quizás es un resto embrional que separa los organos uro-genitales de la vagina. O tal vez es para habilitar la selección reproductiva del hombre. Pero la verdad es que el hymen no es una membrana que está como una barrera en la vagina, si no que es un pliegue alrededor de la entrada de la vagina. Así que, qué significados tiene culturalmente? En algunas culturas es importante mostrar la "pureza" y virginidad de la mujer através del sangramiento en la noche de bodas. La sábana debe ser mostrada al día siguiente para mostrar que la mujer fué tocada.

- Pero la mayoría de las mujeres no sangran en la primera relación sexual. Solamente un 3% sangra, y un 7% tiene flujos color café, dice Monica Christianson.

La explicación del por qué la mayoría de las mujeres no sangran despues de la primera relación sexual, es porque el hymen no existe, dicen Carola Eriksson y Monica Christiansson, parteras y doctoras de la facultad de medicina y de la escuela de género de la Universidad de Umeå.

- Pero cómo se sabe si una mujer es virgen si no sangra la primera vez?

- No se sabe nunca, dicen ellas. Es imposible saber si una mujer es virgen o no.

El concepto de "certificado de virginidad" es común en muchas partes. Ante la boda la novia está obligada a ir donde un ginecólogo para asegurar de que es virgen.

- Esto es un gran comercio y una actividad lucrativa. Pero al final se trata del poder de los hombres sobre las mujeres, dice Monica Christianson. La reconstrucción de hymenes tambien es una actividad que ocurre más y más. Es decir, con ayuda de la cirugía plástica, se cosen unos puntos para que la vagina quede más estrecha. En la noche de bodas esto provoca dolor y un poco de sangramiento. Según estadísticas, en Suecia 300 muchachas al año buscan asistencia médica para reconstruir sus vaginas. Hoy tambien en Internet se pueden comprar unas cápsulas con un líquido rojo, que se introducen en la vagina. Allí la cápsula se derrite y el líquido sale para afuera.

- Según los estudios, la mayoría de las muchachas y muchachos créen que el hymen es algo que se rompe durante la primera relación sexual. Por eso es importante hablar del hymen por su nombre. Es decir, un doblez de membrana que rodea la entrada de la vagina.

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lunes, junio 04, 2007

El hymen - solamente un mito














por Lena Olsson

El hymen no existe, es solamente un mito. Esta es la opinión de Carola Eriksson y de Monica Christianson, parteras y estudiantes del doctorado en medicina de la universidad de Umeå (Suecia).

- Se han hecho muchos estudios que demuestran que el hymen no existe. Sin embargo la idea de que sí existe sigue obstinadamente viva, dicen Eriksson y Christianson.

Carola Eriksson y Monica Christianson son estudiantes del doctorado en medicina de la universidad de Umeå, y también están conectadas a la escuela de estudios del género, allí mismo. Carola Eriksson está haciendo una investigación sobre el miedo al parto en mujeres y hombres, y Monica Christianson está investigando el comportamiento del riesgo sexual entre adultos jóvenes. Además de sus estudios de doctorado, han comenzado un estudio sobre el hymen.

- El año pasado recibimos el financiamiento del Foro de Género (Gender Forum) de nuestro municipio, para estudiar las experiencias de los adultos jóvenes y sus conceptos sobre el hymen.

Ahora han terminado el estudio, pero todavía no lo han evaluado. Se trata de un estudio piloto sobre doscientos adultos jóvenes en Umeå que anotaron sus asociaciones a la palabra ' hymen.' Eriksson y Christianson están planeando un estudio mucho más grande en tres universidades, en las ciudades de Umeå, Skellefteå y Lycksele. Su interés en este tema se dió hace algunos años, cuando Carola Eriksson y Monica Christianson participaron en un curso universitario en el que fué discutida la existencia del hymen.

- Aún cuando ambas hemos trabajado como parteras por muchos años, ninguna de nosotras hemos visto un hymen alguna vez.

Cuando buscaron literatura en esta materia, encontraron varios estudios que demuestran lo mismo, es decir, que el hymen no existe. Esto llevó a un estudio de la literatura, que fué publicado como capítulo en la antología "Cuerpo y Género en la Medicina" (2004).

- El verano pasado participamos en el programa radial sueco "Género". Poco después de eso, nos contactó una ginecóloga que había publicado un estudio en el diario médico sueco. Su estudio había demostrado lo mismo: el hymen es un mito.

- Aún cuando este conocimiento ha existido durante mucho tiempo, las viejas nociones siguen vivas. La ginecóloga que nos contactó piensa que cuando ella publicó su estudio, los tiempos no estában aún maduros para este conocimiento. Pero la pregunta es si los tiempos alguna vez estarán "maduros" para religiosos, políticos, e intereses económicos. Mucha gente gana dinero con agregar algunos puntos de costura en las aberturas vaginales de muchachas jóvenes. Puedes incluso comprar hymenes “artificiales” en Internet.

Por lo tanto, según Carola Eriksson y Monica Christianson, la información es crucial. Hay tantas mujeres jóvenes que se preocupan por el hymen innecesariamente.

- No hay membrana, sino apenas una abertura vaginal. Esto significa que no puedes ver si una mujer ha tenido sexo o no.


publicado en la pagina del Secretariado Sueco para la Investigación de Género, agosto 2006
(Swedish Secretariat for Gender Research)

Traducción: M.Vera

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lunes, mayo 14, 2007

La construcción del sexo

foto: "I have sex with palestinian women"
(en hebreo)






La cultura impregnó y cambió el cuerpo.
Desde los griegos primitivos se puede distinguir naturaleza de cultura. Antes de la Ilustración, el sexo, o el cuerpo, se entiende como el epifenómeno, mientras que el género se entiende como primario o “real”. Al comienzo, el sexo y el género estaban vinculados en el “modelo de sexo único”. Ser hombre o ser mujer significaba tener un rango social, un lugar en la sociedad, asumir un rol cultural, no ser de uno u otro de dos sexos.

Antes del siglo XVII, el sexo era una categoría sociológica y no ontológica. A mediados del siglo XVIII la ciencia constató que el orgasmo en la mujer no era necesario para la concepción, y que una mujer no sólo no necesita sentir placer para quedar encinta, como antes se creía, si no que incluso no necesita estar conciente. Eso abrió la posibilidad de la pasividad femenina y de la “impasibilidad”, y creó un espacio para que la naturaleza sexual de las mujeres fuera redefinida, debatida, negada o limitada. Hasta la antigüedad, la amistad había sido asociada con los hombres y la sexualidad con las mujeres, pero después de la Ilustración se le atribuyó al hombre el desear sexo y a la mujer el desear relaciones.

Durante miles de años se tuvo la idea de que las mujeres tenían los mismos genitales que los hombres, a exepción de que los suyos estaban en el interior del cuerpo y no en el exterior. Galeno, en el siglo II d.C. desarrolló esta idea demostrando que las mujeres eran esencialmente hombres en los cuales una falta de calor vital, de perfección, se había traducido en la retención, en el interior, de las estructuras visibles del hombre. Durante dos milenios, el ovario careció de nombre propio, los científicos refiriéndose a él como testículos masculinos. Tampoco hubo un término técnico para para designar la vagina, si no hasta aprox. el 1700.
















Hacia 1800 los científicos se centraron en lo que consideraban diferencias fundamentales entre hombres y mujeres. No sólo sus respectivos sexos eran diferentes, si no que eran distintos en todos los aspectos del cuerpo y del alma, en todos los aspectos físicos y morales. La opinión dominante desde el siglo XVIII fue que había dos sexos opuestos estables y que las vidas política, económica y cultural de hombres y mujeres, sus roles de género, estaban de algún modo basados en ello.

A finales del siglo XIX se adujo que la nueva diferencia no podía demostrarse en los cuerpos visibles, si no en los elementos microscópicos que los constituían. La diferencia sexual en clase, no en grado, parecía basada en la naturaleza. El profesor de biología Patrick Geddes recurrió a la fisiología celular para explicar que las mujeres eran “más pasivas, conservadoras, perezosas y estables” que los hombres, mientras estos eran “más activos, enérgicos, entusiastas, apasionados y variables”. Los organismos microscópicos determinaron las diferencias entre los sexos y el lugar de cada uno de ellos en la sociedad.

Para Joan Scott, el género incluye al propio tiempo biología y sociedad. Catharine MacKinnon sostiene que el género es la división entre hombres y mujeres causada por los requerimientos sociales de la heterosexualidad, que institucionaliza el dominio sexual del hombre y la sumisión sexual de la mujer. El sexo consiste en relaciones sociales organizadas de forma que los hombres puedan dominar y las mujeres deban someterse. Foucault sostiene que la sexualidad no es un instinto biológico, si no más bien una forma de moldear el yo en la experiencia de la carne. Ésta experiencia está constituida desde y en torno a formas de conducta. Estas formas de conducta existen en relación con sistemas de conocimiento, con reglas de lo que es o no es natural, y con una relación entre el individuo y el sí mismo, que le capacita para reconocerse como sujeto sexual entre los demás. La sexualidad como atributo de primera importancia con el sexo opuesto no es algo natural, si no que es un producto de finales del siglo XVIII.
















Las nuevas formas de interpretar el cuerpo fueron resultados de dos desarrollos: epistemológico y político. A principios del siglo XVIII aún se vinculaban las cualidades del goce sexual con la realidad metafísica, en la cual, se pensaba, residía el orden social. La nueva biología, en su búsqueda de diferencias entre los sexos, surgió en el momento en que los fundamentos del viejo orden social desaparecían. El nuevo cuerpo sexuado se creó con la influencia de muchos cambios sociales y políticos. La construcción de un cuerpo unisexuado con versiones atribuidas a dos géneros, fue formulada en la Antigüedad para dar valor a la afirmación cultural del patriarcado, del padre, frente a la reivindicación de la madre. La ruptura del modelo de un sexo y el establecimiento de los dos sexos no fue consecuencia del cambio científico, si no más bien una revolución epistemológica y político-social.

Marcela Vera O.



Fuente:

Lacqueur, Thomas (1994). Sobre el lenguaje y la carne. En La construcción del sexo. Cuerpo y género desde los griegos hasta Freud.

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